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lomioestuyo, yo no

revuelto de letras

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cerrando circulos

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.
Si insiste en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierde la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó con su trabajo?
¿Se acabó la relación?
¿Ya no vive más en esa casa?
¿Debe irse de viaje?
¿La amistad se acabó?

Puede pasarse mucho tiempo de su presente "revolcándose" en los por qués, en rebobinar el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanos, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió y hay que soltar, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar.
Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó.

No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender "su televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.

Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron ... ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo! Si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.

Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a qué volver.

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo el desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque cuando usted vino a este mundo "llegó" sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente, se puede lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la VIDA!

plagiado por Claudio Coelho en abril del 2005 a Carmen H. escrito en El Pais tres años antes, según Periodico Digital

SexShops

SexShops En las tiendas del sexo todos los objetos son redundantes: cueros, revistas, plásticos y metales repiten una constante de violencia de la que sólo se salvan los preservativos. La tienda del sexo expone en sus paneles la provocación impertinente, el gesto enfermo, la lengua inhumana. Nada en sus vitrinas invita al amor, sino a la lucha. Sobreabunda la variedad de lo mismo, y lo hermoso es concepto que un día tuvo contenido cualitativo y que aqí sólo se mide por el tamaño.
La falsedad quese instala en los anaqueles de estas tiendas es la primera pista para descubrir que el negodio del sexo lo tiene todo, pero mal organizado. Hay tiendas de objetos, oficinas de contactos, saunas de vapores, cuerpos de esquina, pero la inexistente relación entre todo ello retrata un mundo caótico.
Los empresarios del ramo no han caído en la rentabilidad social y económica de juntar seres que se buscan y darles despues aquello que les relaje. Los relajadores ofrecen cuerpos ambulantes que no se han buscado. Los cuerpos ambulantes no va a la sauna. Falta un hilo conductor, sin el cual cada parte del negocio resulta aberrante y ocasional.
Aún están por crear los programas de ordenador con nuestros datos para lograr que se acerquen los distantes, que se unan los afines, que los cariñosos se besen. Las tiendas del sexo podrían ofrecerles luego, y cada día, toda la técnica a su servicio: alqiler de camas de agua que borren el restro del mundo; bañeras circulares cuyos contornos encierren la felicidad;

siempre que veo caballos me acuerdo de esta pelicula

siempre que veo caballos me acuerdo de esta pelicula estoy pasando los vhs a dvd, que ocupan menos
y de pronto descubro una cinta casi olvidada de unas películas eróticas argentinas, son imprescindibles, sorprendentes en su estética y su contenido
me falta el principio, las grabé a altas horas de la noche cuando llegaba a casa de retirada
las imágenes eran tan impactantes que cogí una cinta y puse gabar lo que salía por la segunda cadena, sería el verano del 92
como no conocía el título, pues la película ya estaba empezada
he metido en google, el nombre del director y de la actriz
y me ha salido

este enlace entre otros

y dice



Fiebre, de Armando Bo, con Isabel Sarli. Por Javier Diment.



No puedo pensar en caballos sin recordar "Fiebre". Desde que la ví por primera vez ejerce sobre mí una extraña fascinación. Es, como tantas de esta pareja, una película extrema. Una película de argumento muy sencillo, que por momentos se desdibuja, y si bien sé que está hecha sin muchas ambiciones, fuera de ganar buen dinero con la exhibición del cuerpo de Isabel Sarli, me resuena en muchos lugares, bien distintos entre sí. Vamos a destacar algunas situaciones y diálogos, para intentar entrar en los abismos de Fiebre (si es que existen) y exorcisarla.

Sandra (Isabel Sarli) estaba casada con un terrateniente. No se querían. El era dueño de caballos de carrera. Un día, paseando, Sandra conoce a José María (Armando Bo), un hachero recio, y rápidamente se enamoran. Pasan a ser amantes. Y la base de la relación es el sexo desenfrenado, irresistible para ambos. Pero, ya pasado algún tiempo, el marido se entera y la encara. Ella le dice que lo odia, él que no puede vivir sin ella, ella que entonces se mate. Y el marido, en uno de los boxes de su haras, le hace caso y se mata.

Se legaliza entonces el romance entre Sandra y José María, hasta que poco tiempo después, en la cama, a él le da un ataque al corazón y muere. Ella queda sola, heredera del haras de su marido, y desesperadamente melancólica por la falta de su hombre, cuya virilidad nadie puede reemplazar.

Este es el argumento básico, aunque me estoy salteando un relato paralelo, importantísimo. Una vuelta, José María y ella, ven el parto de una yegua. El potrillo que nace se llama Fiebre. Ella sigue el crecimiento del potrillo, y poco a poco se enamora de él. No es que se enamora de mandarle cartas o susurrarle declaraciones al oído, pero sin dudas se enamora. Entonces, en su soledad, una vez muerto su fogoso amante, se le mezclan permanentemente en la memoria los recuerdos de su relación con las imágenes de Fiebre, corriendo, creciendo, convirtiéndose en un hermoso animal. Ella sufre mucho por Fiebre, ya que por ser un caballo de carrera, no puede amar. Hasta que fiebre tiene un accidente, y pasa a ser padrillo. Ella celebra con champagne el debut sexual de su potrillo. Y se calienta a más no poder, atracando con desesperación al veterinario que lo asiste.

Pero pasado un tiempo, y menguando las riquezas de Sandra, el administrador de sus bienes (que la ama, aunque ella no el da bola, llegando incluso a hacerla fumar marihuana para lograr que ella olvide a su amante y le diga, aunque sea una vez, sí) anuncia que tienen que vender a Fiebre a Estados Unidos. Luego de dudarlo mucho, ella accede a la venta. Y corre a contarle a su nuevo amante, el veterinario, que ya le había pedido que vivan juntos. El no puede creer que ella esté apasionada por ese animal. En la escena siguiente, ella va al box y, en soledad, empieza a refregarse contra el caballo, muy caliente, mientras recuerda sus polvos con José María.

Luego, se llevan a Fiebre. Ella, llorando, lo despide diciédole: Adiós, Fiebre. Te quiero mucho. Me iré contigo. Y le manda besitos.

Fin.

Este relato extraño, estrenado en el año 1970, aumenta en extrañeza por cómo está estructurado. Una serie de flash backs que nos van contando su relación con su marido, con José María y con fiebre, que van apareciendo como recuerdos de ella cada vez que está caliente y empieza a manosearse. En la cama, contra una ventana de día, contra la misma ventana de noche, mirándose al espejo, revolcándose sola en el pasto... Y siempre, cuando recuerda su pasión, se sobreimprimen las imágenes de sus encuentros con José María e imágenes de planos cerrados de caballos en pleno apareamiento. Pocos arranques de calentura de ella van separados de sus fantasías y reminiscencias del sexo de los caballos. Hasta que, en el summun de una de sus calenturas, sale al campo, se desnuda se masturba, con planos sobreimpresos a media máquina de, por llamarlo de alguna manera, pornografía equina, planos bien cerrados de sexo explícito entre caballos. Que en cualquier documental de animales los podemos ver con simple curiosidad, pero sobreimpresos contra la imagen de la descomunal Coca, revolcándose y manoseándose en el pasto, cobran otra dimensión.

Y todo esto responde a una declaración de Sandra a su Apoderado: "Amor como yo lo concibo: bestial. No quiero refinamientos de ninguna especie. Quiero Machos, así, con mayúscula (...) Quiero vida, hombres potentes, viriles, como los padrillos que hacen gozar a sus yeguas con el solo aporte de su virilidad, de su fuerza sexual que me enloquece. (...) Nunca olvidaré la primera vez que ví un caballo en un acto sexual. Bárbaro."

No voy a hacer interpretaciones ni lecturas. Solo exponer una serie de ítems llamativos, que hacen de Fiebre una película que nunca deja de sorprender.

-Sobre el comienzo, se puede leer este texto en un cartón: Dios dio a los animales y a los hombres el sexo para multiplicarse y el amor como sentimiento, a El me remito a través de esta película.

-En la primera carrera que gana Fiebre, el Apoderado le cuenta que ganó mucho dinero, y le pregunta a ella cuanto ganó: Nada. Yo nunca apuesto. Yo quiero que gane.

-Un rato después, están brindando, y ella le cuenta que siempre iba a ver aparearse a los padrillos. Y agrega: Pobre Fiebre. Nunca conoció el amor. Nunca conoció la fiebre del amor.

-Una secuencia: Ella en su casa, frente al espejo. Recuerda el comienzo de su romance con José María. Volvemos al presente, ella sigue igual. Otro flash back, continúa el anterior. El la invita a pasar a su casa, luego de contemplar juntos un pollito. Otra vez presente, pero ella ya está masturbándose frente al espejo. Voz en off de ella, y mientras dura el texto, vemos imágenes de ella haciendo el amor con José María, ella masturbándose contra el espejo en el presente, e imágenes de caballos a través de una ventana. El texto en off: Me veía desnuda ante el espejo, acariciaba mis propias carnes, y sentía a José María, cerca mío, muy cerca. Y conseguía volar a otro mundo, el mundo que él me enseñó a conocer (...) Pensaba en José María y se me aparecía nítidamente la imagen de un padrillo salvaje y dominador, y me entregaba a sus deseos, salvajes, dominantes, exigentes.

-Ella y José María, después de una buena sesión, se despiden, y no pueden resistirse a otra buena sesión, esta vez en el pasto, al aire libre. El sonido es de relinchos de caballos.

-El personaje del mayordomo gay, su mejor amiga, también caliente con José María.

-La presentación del personaje del veterinario, su futuro amante: ella lo descubre cuando él está mirando atentamente a dos caballos en pleno polvo.

-Dos caballos intentan aparearse. Ella, vestida de negro y con una rosa roja, observa enmarcada por una pared de heno. Dos peones hacen que los caballos no logren su cometido. El veterinario se le acerca.

Veterinario: ¿Le apasiona todo esto?
Sandra: Todo lo que es vida me apasiona.
V: Es el amor, frustrado. Vea (señala a los caballos que no lo logran). No lo deja, no lo deja, no quiere. Malvados.
S: Una tortura... sexual.
V: En este caso es provocada, diría, profesionalmente. En cambio entre los seres humanos... es otra cosa.
S: Los seres humanos... la misma situación. Cuando una mujer quiere, o desea, aparece el mundo, llamémosle la sociedad, que lo impide.
V: Cuando una mujer quiere no hay nada que lo impida.
Ella se va.

-El apoderado le cuanta a Sandra sobre el accidente de Fiebre. Se toman un trago. El le convida un porro. Ella fuma.

S: ¿Qué estamos fumando, Roberto?
A: Te vendrá bien. Levanta el ánimo y hace soñar.
S: ¿Y por qué no me has dicho lo que era?
A: ¿Por qué? De pronto me ves como un caballo y decides conocerme más profundamente.
Ella fuma, y en su locura ve sus tetas acariciadas, flores, se le mezclan el Apoderado con José María, que es el que le acaricia las tetas. Al día siguiente:
S: ¿Has conseguido lo que deseabas?

-En el haras. Fiebre la va a poner por primera vez.
Sandra: Al fin llegó este día. Pobrecito. Cuanto habrá sufrido sin conocer el amor. Manolo, trae una botella de champagne. Quiero brindar. Por Fiebre y por el amor.
Peón: Y por la yegua, señora. Ella también es primeriza.
S: Por ella no se preocupe. Solo acepta al macho. Es una actitud pasiva. En cambio él...
Sandra se queda con el Veterinario. Fiebre está encabritado. Ella mira muy caliente. El mayordomo les lleva champagne. Ella se chupa el meñique. Mira re caliente al veterinario, que le devuelve la mirada. Los caballos siguen. Plano de descorche de champagne, con toda la espuma chorreando. Ella levanta su copa, mira a Fiebre en plena cabalgata y le dice: Salud, Macho.

-Luego de una larga escena erótica ya mencionada, con ella masturbándose al aire libre, pornografía equina, relinchos, y la increíble canción Fiebre, una especie de folk acelerado, ella va, de noche y en plena tormenta, al box de Fiebre. Allí se encuentra al Veterinario. Ella se saca el piloto: abajo lleva un vestidito de tul rosa, parece envuelta para regalo. El se arrodilla a sus piés y se le va encima. Al lado está Fiebre, que se excita mirándolos. El Veterinario la tira al piso y empiezan a revolcarse en el heno, que ella, en su fragor, muerde, salvaje.





Sí, me gusta esta película. No puedo evitar pensar en el deseo, en las mujeres, en las mujeres pensadas por los hombres, en ciertas maneras de la atracción sexual, en ciertas maneras del sentimiento humano. Además me divierte. Y además, (insisto, esta es una característica de varias películas de la dupla Sarli-Bo), es muy jugada, va hasta el fondo de lo que busca, no se detiene en tímidas y tíbias sugerencias. Y eso, en el cine de hoy, se extraña.

y para acabar aqui tenemos la filmografia de Isabel Sarli

quiero querer quererte

quiero querer quererte quiero querer quererte
y que me quieras,
pero no puedo

no puedo con que
sin quererme
tu me quieras
y es por esto
que no pueda quererte
aunque te quiera

la soledad

Es posible que hagamos mayor daño a las personas que más nos quieren por el
mero hecho de que creemos que nos lo perdonarán todo. Que siempre estarán
ahí. Que nos entenderán. Hasta que, de repente, un día, deja de haber
alguien al otro lado. De repente, un vacío. Nos encontramos con un marido
que nos aburre y que ni folla ni deja follar, unos hijos que van por su
cuenta y unas amistades que bastante tienen con lo que tienen. Sembramos, y
recogemos lo sembrado. De nada sirve llorar.
Eso no regará las plantas.

los medicos ante la muerte

"El Comité de Médicos Europeos acaba de publicar un documento oponiéndose a la eutanasia incluso en el caso de que "sea legal o esté despenalizada". Para justificarse los del comité se llenan la boca hablando de ética. A mi, en cambio, me parece no sólo poco ético, sino verdaderamente despiadado e inconcebible que un enfermo terminal, en pleno uso de razón, tenga que soportar contra su voluntad una horrenda, deteriorante y angustiosa agonía, porque su médico no quiera buscarse complicaciones morales o más bien mentales: sin duda les es mucho más cómodo negarse.
La Organización Mundial de la Salud ha sacado un informe en el que denuncia que, en Europa, los enfermos terminales sufren de forma innecesaria porque no les proporcionan los cuidados más elementales. Cuando se hizo el estudio, más del 25% de los enfermos terminales de cáncer de los hospitales llevaban 24 horas sin tomar un calmante. Y, cuando más viejo es el paciente, menos se le ayuda. Una persona de 85 años recibe un 20% menos de atenciones que una de setenta. Visualicen por un momento este tremendo y silencioso horror: todos esos ancianos agonizando en el sufrimiento y el abandono, en un dolor inútil que podría evitarse con un analgésico. Pero esta pesadilla y este abuso no parece herir el extraño sentido ético del Comité de Médicos. Y es que hay mucos doctores que no quieren saber nada del difícil umbral de la agonía y que se desntienden de sus pacientes terminale. Supongo que la evidencia del triunfo de la muerte les impide seguir sintiéndose grandes brujos sanadores y prepotentes dioses."
de una columna de Rosa Montero en el Pais

todos tenemos alma de santo

De una carta de Leon Bloy a un sacerdote (1912).
...Sin embargo, veo en su carta una línea que no apruebo.
"Yo no tengo el alma de un santo", dice, hablando de usted mismo. ¡Y es al autor de "Exégesis de lugares comunes"a quien le dice usted esto!
Pues bien : yo le contesto con certeza que tengo el alma de un santo; que mi casero, que es un odioso burgués, y mi panadero y mi almacenero que son tal vez horrendos canallas, todos tienen almas de santos y están llamados todos, como usted, como yo o como San Francisco o San Pablo a la Vida eterna y rescatados al mismo precio, magno precio empti estis. No existe hombre alguno que no sea un santo... virtualmente, y el pecado o los pecados, incluso los más horrendos, no son sino el accidente y en nada alteran la sustancia.

He ahí, a mi juicio, el verdadero punto de vista. Cuando voy al café a leer diarios innobles o estúpidos, miro a mi alrededor a los parroquianos, veo su alegría torpe, escucho sus imbecilidades o sus blasfemias y me digo que estoy allí entre almas inmortales que se ignoran, almas hechas para la adoración eterna de la Santísima Trinidad tan preciosas como los espíritus angélicos; y a veces lloro, no de compasión sino de amor, pensando que todas ellas, sea cual fuere su presente ceguera y cualesquiera sean los gestos aparentes de los cuerpos, irán a pesar de todo, invenciblemente, a Dios, que es su fin necesario.

¡ Ah, si se supiera cuán bello es esto! Pero usted sí lo sabe, y debería enseñármelo, si yo no lo supiera. ¡Qué pobres cristianos somos! Hemos recibido el Sacramento del Bautismo, el de la Confirmación, el del Orden en algunos casos ... ¡y a pesar de todo ello carecemos de carácter!

y me descubro, yo que me considero agnostico
militante anticatolico , seducido por la belleza y verdad de este texto
encontrado en un blogque solia visitar sin darme cuenta que era un "blog catolico, en el peor sentido" segun se autodefine el autor.

tres años de shiatsu
hoy he vuelto a la praractica del chi kun
despues de nueve meses de inactividad
y me descubro dos horas despues seducido por un texto cátolico
en el peor sentido del contenido

bendita cultura adquirida

E G O I S M O

No hay amor que no empiece por el amor que uno se tiene y, por lo tanto, quien dice que quiere mucho a los demás y poco a si mismo, miente.

En todo caso, habrá diferentes maneras de ser egoístas, y dependerán de quién soy yo y no de cuanto me quiero. Habrá un egoismo bueno y sano, que es el que sienten aquellos de corazón bueno y sano. Y habrá un egoísmo enfermo, el que sienten los mezquinos, los envidiosos, los canallas, los miserables, los psicópatas incapaces de conectarse con amor al prójimo.

Piense. Cuando alguien le llama egoísta, ¿que le dice?

Le dice (aunque no lo diga) ¡No pienses en ti...piensa en mi!

¿Quién es, en todo caso, el egoísta?

de Jorge Bucay en El País

arquitecturas efimeras

"A toda persona que puso alguna vez -aunque fuera una sola vez- su cabeza en la almohada junto a la mía le tengo hoy un agradecimiento rayano en la veneración, pese a que también sienta rencor o vergüenza o nostalgia al recordar su rostro o su cuerpo. De modo que no pronunciaré ningún nombre...

..callaré sobre el amor no porque crea sobrevolarlo o poder darlo de lado, sino porque siempre he estado y sigo estando bajo él. No he logrado sobreponerme a ninguno de mis amores, ni siquiera a los más turbios y momentáneos...

"Amor,amor, catástrofe del mundo..." No es que aquí empiece mi arrepentimiento, pero desde luego acaba cualquier posibilidad de orgullo. Padezco muchas formas idiotas de vanidad, pero no al menos la más idiota de todas, la vanidad amorosa.

Para el janseista La Rochefoucauld, "toda pena de amor es una pena de amor propio". Si es así, el amor propio hará que no valga la pena hablar de tales penas: y si se callan penas tan vanidosas, , ¿a santo de qué envanecerse de las alegrías?..."

En el calor
de esta primera parte del verano
he disfrutado mucho leyendo
a Fernando Savater
en "Mira por dónde"

tambien he escuchado mucho
el último disco de Fangoria
o el "Sí" de Julieta Venegas

paso página
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casi un cuento sufí

Recogí a un vagabundo en la carretera. Me arrepentí enseguida. Olía mal. Sus harapos ensuciaron la tapicería de mi coche. Pero Dios premió mi acto de caridad y convirtió al vagabundo en una bella princesa. Ella y yo pasamos la noche en un motel. Al amanecer, me desperté en brazos del maloliente vagabundo. Y comprendí que Dios nos premia con los sueños y nos castiga con la realidad.

el frasco del odio me lleva a acción/reacción un apartado de Gonzalo Suarez pero si él se fija en el primer cuento "un día con gonzalo suarez"
yo prefiero ese cuento casi sufí, aunque todo esta muy bien en esa página. Date una vuelta.

estupideces cotidianas

( me lo manda Lara)

PRUEBAS DE QUE LA RAZA HUMANA SE DIRIGE INEXORABLEMENTE
HACIA LA ESTUPIDEZ
Aquí van algunas instrucciones auténticas que aparecen en
las etiquetas de diversos productos de consumo:



En una caja de jabón Dove,



INDICACIONES: UTILIZAR COMO JABÓN NORMAL.
(¿Como se usan los jabones... NO normales...?)
En algunas comidas congeladas Findus:

SUGERENCIA PARA SERVIR: DESCONGELAR PRIMERO.

(Pero sólo es una sugerencia...)



En el postre Tiramisú marca Savory (impreso en la parte de abajo de la caja):


NO DAR LA VUELTA AL ENVASE.
(Ooooooh, demasiado tarde! Este me encanta...)



En un paquete de una plancha Rowenta:



NO PLANCHAR LA ROPA SOBRE EL CUERPO.
(Sin comentarios)
En un jarabe contra la tos para niños:



NO CONDUZCA AUTOMÓVILES NI MANEJE MAQUINARIA PESADA DESPUÉS
DE USAR ESTE MEDICAMENTO.



(Se evitarían un montón de accidentes laborales si
lejáramos a estos peligrosos energúmenos...)



En un cuchillo de cocina coreano:
IMPORTANTE: MANTENER FUERA DEL ALCANCE DE LOS NIÑOS Y LAS
MASCOTAS.
(Pero qué mascotas tienen los coreanos!)



En una tira de luces de Navidad fabricadas en China:
SÓLO PARA USAR EN EL INTERIOR O EN EL EXTERIOR



(Ojo, única y exclusivamente...)



En un paquete de frutas secas de American Airlines:



INSTRUCCIONES: ABRIR EL PAQUETE, COMER LAS FRUTAS SECAS.
(Uff, gracias!)



En una sierra eléctrica sueca:



NO INTENTE DETENER LA SIERRA CON LAS MANOS O LAS PIERNAS.

(No se me habría ocurrido hacerlo!!!)
En la caja de un televisor Wauta TV340:

ANTES DE MIRAR UN PROGRAMA ENCIENDA EL TELEVISOR.
(Error...........primero debe enchufarse)

En el manual de un teclado RAZOR Keyboard XP:



SI SU TECLADO NO FUNCIONA, ESCRÍBANOS UN E-MAIL A:
TECH@RAZOR.COM



(Como mierda les ESCRIBO un email si no funciona el teclado!!!)

el odio de adrian

Insert Brain Here
« Mi pequeña pataleta Main El fifty-fifty »
Abril 22, 2004
Odio
Si tengo que ponerme en plan sincero, tengo que decirles que el odio es algo que está, no ya infravalorado, sino inmensamente malinterpretado. Todo ello se debe, cómo no, a la corriente actual de ser políticamente correctos y eliminar, por tanto, todo vestigio de comportamiento que no sea límpido, puro y pristino. Como si fuéramos todos niños vestidos de marinerito dispuestos a recibir la comunión, vaya. Así que ahora odiar está mal visto.

Antes de que aparezca por aquí alguien con alma de telepredicador y me llame fascista, aclararé que el odio no es fascismo, no es intolerancia, y no es votar al PP (que de eso ya hablaré mañana, mozos y mozas). Tampoco es, en absoluto, ser una persona violenta. Para eso no hace falta odiar, hace falta ser imbécil o más simple que poner un ladrillo encima de otro.

Odiar, señores, no es más que el contrario de amar, y créanme que en las dosis adecuadas es lo más revitalizante que puede uno hacer en vida. Me pondría a hablar de Nietszche y sobre lo mucho que gente como Platón y Descartes nos hicieron creer en mundos bonitos donde nadie se come los mocos ni se masturba en la intimidad. Pero esto no es un blog didáctico, si quieren algo de eso busquen por otra parte que aquí no lo van a encontrar.

Odiar es bueno, señora. Porque odiar no significa otra cosa que ser un quejica. A mí me encanta odiar películas tan insufribles como Desayuno con diamantes, u odiar al niñato que sale todas las tardes a sonorizar la hora de la siesta con su tubo de escape petardeante; profeso un odio sin precedentes al gracioso que no para de hablar en el cine, o al que me escribe un mensaje al móvil omitiendo vocales y erigiendo un altar al mal uso de la letra k. Odio al que presupone que como estás comprando tanto no tienes ninguna prisa y pretende ponerse delante tuyo, o al camarero que intenta hacerse el colega contigo para ver si cae propinilla. Hay tantas cosas que me hacen rechinar los dientes y apretar los puños hasta que los nudillos se me ponen blancos, que no tengo espacio en este blog para relatarlas. Y sí, de la misma manera que adoro ciertas cosas y me permito el derecho a reconocerlo, también hay cosas que odio y que me parece de hipócritas no mencionar.

Así que soy un quejica. Soy una persona que odia. Entre otras cosas. Y odio a los que se creen que no debemos odiar. Como si ellos tampoco se masturbaran.

Posted by Adrian at Abril 22, 2004 01:49 PM TrackBack

Comments

el odio

el odio no cosigo acordarme de que actriz y en que película dijo eso...
no sé, pero Adrian tiene una opinión contrastada sobre el tema

maruja torres

"los hijos de los pobres
estábamos especialmente
bien dotados para disfrutar de las esperas,
porque habíamos mamado desde la cuna la noción de que las desgracias
reservadas a nuestra clase
-un despido, un deshaucio,
una enfermedad,una borrachera,
una paliza, una barriga a destiempo-
nunca avisan con anticipación.
Aprendimos, por consiguiente,
a temer lo inesperado.
Y esperar con amor aquellos acontecimientos
que se anuncian, que regresan imvariablemente,
que ya habían probado su capacidad
para mejorar la calidad de nuestra existencia".

Es sobre la vispera de SanJordi,
y termina diciendo
"si hoy me hicieran la pregunta tonta
-que libro me llevaría a una isla desierta-
no duraría en responder: Oliver Twist, de Charles Dickens..."

de la columna de la última página del Pais
lo titula "la espera"

la vida al revés

la vida será asi, pero...
es muy injusto la forma en que esta acaba.

la vida es dura, hay que dedicarle mucho tiempo,
y al final ¿que es lo que te llevas?

la MUERTE

¿que clase de premio es ese?

¿no será que el ciclo de la vida está al reves?

deberiamos morir primero,
despues vivir en el asilo
hasta que nos echaran por ser demasiado maduritos,
tras eso consigues tu casa,
un buen coche y un Rolex de oro
para ir a tu primer trabajo.

trabajariamos durante cuarenta años
hasta que fueramos lo suficiente jovenes
para disfrutar nuestro retiro.

Empezariamos a ir a clase, a fiestas,
poco a poco nos hariamos niños,
y empezariamos a jugar
y a perder todas las responsabilidades
hasta convertirnos en bebés,
y volveriamos al vientre de la madre,
donde pasaríamos nueve meses flotando
para acabar la vida con un buen ORGASMO
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la culpa

No hay sentimiento más inútil que la culpa: no es más que un chantaje social, pero nos paraliza, nos doblega, nos acompleja, nos hace trastabillar, y hasta caer, nos inutiliza por completo, nos nubla el futuro, nos vuelve idiotas y cual ateos pendejos, nos hace pensar en el suicidio y miles de aberraciones parecidas. Por algo dicen que la culpa mata, supongo, pero somos tan estúpidos los humanos que solemos postrarnos ante ella con la descarada liviandad de una puta barata.

de Alonso Sánchez Baute en "Al diablo con la primavera"

final feliz

final feliz me manda Rafa
este email:

"sin comentarios"

Anciano se arroja de un avión en un viaje regalado por su hijo

08:05 P.M., 30 Marzo 2004

LOS ANGELES, Mar 30 (AFP) - Un anciano de 88 años, diagnosticado dos días atrás con un tumor cerebral, se arrojó de una avioneta en medio de un vuelo que le había regalado su hijo por motivo de su cumpleaños, dijeron las autoridades.

Joseph Harold Frost, de 88 años, se arrojó a tierra, para lo que debió pelear con el piloto, poco después de que el avión despegara del aeropuerto de Gillespie cerca de El Cajon, San Diego (sur de California) la víspera, dijeron investigadores.

El cuerpo de Frost quedó destrozado luego de que este cayera sobre unos postes de electricidad y luego en un patio del complejo de apartamentos en San Diego, dijo al policía Chris Saunders.

La caída de Frost dejó a cerca de 4.000 personas sin luz, añadió.

Frost, quien celebró su 88 cumpleaños dos días atrás, fue recientemente diagnosticado con un tumor cerebral que lo estaba dejando ciego, señalaron las autoridades. Su hijo le alquiló el avión como regalo de cumpleaños.
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